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18 abril 2009

Miguel Tren (1)

"Me llamo Miguel y nací en una estación de tren"

No sé porque dije lo que dije, ni porque fue de esa manera y no de otra, pero la verdad, es que esta historia comenzo así.

Era una mañana de abril cuando por motivos del trabajo de Papa me tuve que incorporar en mitad de curso a un colegio nuevo, con gente nueva, caras nuevas que me miraban expectantes y con recelo. Un chico nuevo, en un pequeño pueblo como aquel, donde todo el mundo se conocia desde siempre y nunca habia cambios ni sobresaltos, no podía ser bien visto.

Es cierto eso que dicen de que algunos niños, a veces, pueden llegar a ser muy crueles.

Yo tuve la suerte de conocer a tres que no lo eran en absoluto, y sus nombres tampoco podian pasar desapercibidos. Picorrino, Chambitero y Carranco, fueron mis mejores amigos desde el primer momento, ellos ya lo eran antes de que yo llegara, pero me aceptaron como uno mas del grupo.


-Sientate-Dijo el profesor, que se llamaba Félix. Era de mediana estatura, pero tenia una panza enorme, mucho mas que la de Papa, cosa que era mucho decir, y tenia el pelo blanco y siempre repeinado para atras, de vez en cuando se ponia gafas, pero no siempre, y se frotaba los ojos cuando no las llevaba y se le quedaba la tizaa en la nariz cosa que nos hacia mucha gracia a todos. Era simpático si nos portabamos bien y el mas gruñon si no haciamos lo que el creia que era correcto. Y siempre , siempre, al entrar a clase por las mañanas, decia:
"Buenos dias Caballeros, es un honor poder disfrutar de este día. No lo olviden",
y se sentaba.


Al sentarme. Me quede muy quieto, como helado, atendia todo lo que el profesor iba diciendo, pero pronto Picorrino me mando un papelito.

-E, hola, yo soy Picorrino, de donde eres? Has visto a la chica de la primera fila, se llama Elena, y es mi novia sabes? jaja, que va no es mi novia, ya me gustaria.
Bueno de donde eres?


Y es que Picorrino era un tio increible, de los que siempre se estan riendo y no sabes muy bien porque pero solo de verle reir ya te entra a ti tambien risa. Me caia muy bien Picorrino, era todo bondad, y sé que sin duda aquella nota me la mando con el unico proposito de hacer que no me sintiera tan incomodo, y que al volver a casa aquel dia fuera con una sonrisa y no con la cara triste por haber pasado un mal día.
Deberia haber mas gente en el mundo como Picorrino

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