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20 abril 2009

Parentesis


Al escuchar como narraban algo escrito por Milan Kundera entendí que las preocupaciones humanas son atemporales, y que nada tienen que ver con la edad, el sexo, la raza, o el lugar del mundo donde se habite.

Somos iguales, exactamente iguales, en un fondo no muy profundo de nuestro ser.
Dame una respuesta que merezca la pena.

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