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30 mayo 2009

Miguel Tren (5)

Se hizo de día. Todo era luz, y Miguel y los demas se levantaron ansiosos de visitar las viejas vias del tren. Llenaron sus mochilas con lo indispensable, algun bocadillo, una toalla por si acaso, linterna y hasta Carranco cogió una brujula que le habian regalado por su comunión.
Cada uno en su bici y pedaleando como locos llegaron hasta aquel lugar no tan apartado del pueblo pero si bastante escondido.

Miguel lo miró asombrado, era tal y como lo habian descrito sus amigos. Era un pequeño paraiso escondido. Se imagino como seria el paso del tren por aquel valle tan recondito, solo con el murmullo del mar y un horizonte que se difuminaba entre las montañas y los meandros que el rio formaba a su paso.

1 comentario:

  1. cuando lo presentas a concurso bizo? no es dentro de poco?
    mui

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