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17 junio 2009

Mi pesadilla del telefono.

No suena. Y es tremendamente doloroso. Mi vigesimo tercer verano desperdiciado, suicida. No me importa el sol , ni la playa, mucho menos la montaña. Y esas mujeres untadas de crema hasta en las axilas.
Ahora recuerdo que nunca debi de dejar de lado mi misantropia.
Esto me da la razon.

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