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16 septiembre 2010

diecinueve

Empujaba al anciano
por el paso de peatones,
y el mundo se movia deprisa
como si no existieran.

Su cara de sufrimiento,
se disimulaba
en mis ojos verdes.
El hastío
de un joven
que sólo sabe vivir
fingiendo.


Llega octubre,
y las calles se tiñen
de gris marengo.
Tus labios
ya no son tan rojos.

Colean tiempos
de guerra y hambre.
De racismo.
Y volvemos a no entendernos,
y a caer en el error de nuevo.

La gente se mira con recelo,
y los enamorados dudan.
La fidelidad es un bien
denostado. Ahorcado
por el consumismo
y servilismo de una frase
caducada y corrompida.
Carpe Diem sí,
pero no para todo.

Iuvat vivere.

3 comentarios:

  1. La gente se mira con recelo,
    y los enamorados dudan.
    La fidelidad es un bien
    denostado. Ahorcado
    por el consumismo
    y servilismo de una frase
    caducada y corrompida.
    Carpe Diem sí,
    pero no para todo.

    Iuvat vivere.


    Hay algunas partes que de verdad, me ponen la piel de gallina.

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  2. Tu escribes muy lindo,


    Juan Pablo


    (inventame un nombre)

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  3. La verdad es que yo en octubre le pongo otro color a todo, aunque todo sea marrón y empiece a oscurecerse... :)

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