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23 noviembre 2010

Nunca antes lo había confesado.
Nací en un bote quebrado
por el romper de las olas.

Inerte en un mar inaudito
sobre un cielo plegado
sobre si mismo.

Nací en el bote
de las astillas de punta
y tu nombre descorchado
a estribor.

Sin bandera
ni amarre, tan solo
unos remos agotados
e insípidos.

Crecí en ese bote
de indiferencia y olvido,
lejos de las gaviotas
que anunciaban la vuelta
a casa.

Lejos de las frías costas
de arena fina
y manjares prohibidos.

En ese rincón naufrago
de desesperanza donde,
solo, uno halla su verdadero
espíritu.

Y cada día que pasa
me distancio de ti
añorando el reflejo
de un espejismo
que se desvaneció
con el roce de mis dedos.

1 comentario:

  1. es verdad, lo he copiado dos veces, pero el frenesí de tnerlo escrito en algún lugar donde pudiese verlo cuando quisiera, después de leerlo en el metro, me hizo equivocarme. 2 VECES MOLA MÁS :) por cierto, me gustan bastante tus publicaciones, por lo menos, las de la primera pagina que son las que he leido segun he visto tu comentario, me pasaré mas

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