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21 marzo 2011

Me refugio en los portales del centro,
veo a la gente pasar,
con los mismos gestos
como cuando eran niños.

Me refugio en sus rostros y muecas,
disimulando sus verdaderos deseos,
tras esas gafas opacas,
esos sombreros minúsculos.

Y puedo decir que vi,
sin miedo a equivocarme,
vuestros gestos mudos,
angustiados y con prisas,
vagos , insulsos, sonrientes,
atenazados.

Veo parejas de la mano,
ancianos despacio,
niños pavoneandose.

Grandes y bajos.
Ridiculos y elegantes.

Veo el triste pasar
de un día que gime,
bajo unas nubes injustas.

Sueño, callo y reniego,
y otro me apunta con el lápiz.
Desdibuja su verdarero
talento en mi vano refunfuño.

Quema la luna que cae,
somnolienta y fragil,
y otro día pasa
sin exigirnos cuentas.

Me refugio en la distancia
que marcas con esa dureza
tan impropia
de algo tan frágil.

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