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08 abril 2011

Giró.
El ocho no tuvo fortuna.
Y el frio de las calles
cortaba mis labios.
La gente andaba impaciente,
fumaba, rezaba,
tras el cristal todo marchaba
como un reloj.

Jugar como si nada importara
Hablar sin miedo
estando solo
Huir de esta estancia.

Dejar que la lluvia,
corroa mis entrañas impias,
mis mentiras encubiertas
bajo un manto de engaño.
Mi mala fortuna,
disfrazada de injusto destino.
El reino que nunca vino.
La princesa que no llego
a bajar del castillo.

Y en su melena,
otros ven la esperanza
de un futuro mejor,
mientras yo me alejo,
a lo lejos,
rio abajo,
con los pies rotos,
y mi mirada quebrada,
y un llanto sordo,
que inunda el cauce,
mas alla de las montañas.
Donde siempre
estare,
el ocho no tuvo fortuna.

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