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02 enero 2012

Unifamiliares en venta.

Allí hacía mucho frío. Unos siete bajo cero. No son tanto como aquellos 24 en los Alpes cuando la ventana era un pedazo de hielo. De todos modos, el frío es el recuerdo. A veces lo es un sabor, un olor. Pero para mi lo fue el frío. Lo fue aquella mostaza. Y la cerveza fría en pistas. El sol quemando mi cara. Y los labios resquebrajados. El telesilla y sus conversaciones insípidas. ¿Sabes que hora es? ¿De dónde eres? ¿Has probado la ..? Era volver a ser pequeño. Pero sin la compañía adecuada. Miguel García ya no estaba para hacer sus bromas adolescentes. Ni Marina o MariAlba. Ni mi hermana. O Ana. O el monigote gigante y amarillo cerca del MontBlanch. No estaba Alberto ni sus miodesopsias. Ni el francés que chillaba "lève toi!".

Y supongo que no pasa nada, que otro año pasa, que la vida cambia, y yo escribo desde donde casi siempre. Y el telefono suena de buena mañana. Y hace calor. Y luego un leve frío. Y se cierra la puerta de la cocina. Y me quejo. Refunfuño. Y luego me crezco. Y volvemos a empezar.

Pero siempre queda el frío. Que es como volver.Y entonces recuerdo por un instante que querer es poder. Poder volver a ser lo que la mayoria me hizo olvidar y muy pocos me hicieron creer.

2 comentarios:

  1. Esta entrada es de las que llegan y no lo digo por decir, eh!
    De las mejores que te he leído. Se puede decir que nunca me ha gustado el frío, soy una chica de chiringuito, polos de naranja y conchitas en los pies :)

    te digo que acabo de leerla de nuevo antes de terminar este comentario, no he podido resistirme :)

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  2. Una entrada preciosa, escribes genial, has hecho que llegue a sentir ese frío del que hablas :)

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