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22 enero 2013

Tres



Exilios voluntarios que acaban en odio y tragedia. En odio sobre todo y en tragedia forzada. Los barracones abandonados a las fueras de la ciudad, donde cantaban divas gordas y mal maquilladas son parte de un recuerdo borrable.
Aparcar el coche en doble fila para subir y comerte a besos. Cenas a medias y siestas con prisas. Las meriendas en teatros inclinados, olvidados. Los viajes inesperados. El temblor de tus manos. Tus dedos finos. Tus ojos. Lo que queda de una traición imperdonable que no cicatriza.


2 comentarios:

  1. Somos tres con esta traición.

    Hermosa entrada. ¡Saludos!

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