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22 julio 2015

Robson st.

Cómo cambian las cosas
como ha cambiado todo
como se abren mis ojos...

y todo lo que sigue,
que ya lo sabéis.

Aquí estoy,
a mis 21.40
tus 6.40 en alguna parte.

Viendo desde este piso 30,
como un barco mercante
amenaza con amanecer
surcando el Pacifico.

Huele a brisa,
y suena una canción de The Cure
que creo una vez me hizo llorar.

La carretera ya no espera,
ni esas luces que parpadean
al horizonte,
un paraíso de perfil serrado
y un mapa de colores
que me recuerdan
aquella palabra
que acaba en icidad.

17 julio 2015

30000 ft

Si ocurre lo inevitable
buscadme aquí,
y en cada uno de mis textos,
encontraréis
todas las piezas que os faltan
para acabar el puzzle.

para que lxs vírgenes aprovechen el tiempo


Para que los vírgenes aproveche en el tiempo,
y un poema de Kitting se pierda en alguna nube cerca del alba,
para que los tristes vaivenes de mis yemas siembren frágiles
aquellas raices de pino que no recuerdo donde fueron plantadas.

Y entonces sea esta la última vez que teclee estas palabras inundando de dolor
puede que ser que no signifique nada
que todas mis equivocaciones no estaban justificadas
que fui malo creyendome inmortal del mismo modo que fui bueno
sin pretender serlo.

Por que siempre, una vez  más, y todas las que hagan falta
la poesía no basta, pero redime a esta alma que implora
respuestas,
que implora no caer todavía,
pues son muchas las palabras que quedan
por perderse en este
rincón escondido.

El temblor de mi voz,
un disfraz,
la falsa sonrisa,
el pelo cano que aflora y el tiempo que pasa
y yo negandome a entender que
aquellos tiempos no volveran.

Que la vida, como el tiempo,
no espera
Que el amor, como el tiempo,
no espera.
Que las oportunidades, como el tiempo
no esperan.
Que aquellas rampas de Plateau de Beille,
buscan otros heroes,
buscan otros gritos,
buscan otro aplauso.

Que aquellas rampas de Plateau de Beille,
no quieren excusas,
sólo otra pedalada,
directa
a la meta.