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30 julio 2017

De La Tierra a La Luna (y vuelta)

Uno al final debe aprender que de La Luna se vuelve. Que es un viaje de unos días, tal vez semanas. Pero se vuelve. Que la cara oculta dura lo que dura un suspiro, una propulsión por su cara helada.
De La Luna se vuelve. A La Tierra uno viene para quedarse, para enraizarse, para mentirse, para ponerse un velo opaco que no trasluce más allá de dos palmos.
Hay silencio. Ladran, como siempre, unos perros a lo lejos. La nevera emite un extraño zumbido. Miro mi móvil para saber la hora, dejo el móvil, sigo sin saber la hora. Tecleo únicamente por el gusto del sonido del repicar de las teclas. Confundo saber hacer con saber estar. Confundo saber beber con saber respirar. Confundo amor con amar. Amar con amor. Confundo comer con saciar. Saciar con amor, amar con comer, ser, estar y padecer.

Hoy alguien pronunció la palabra deseo. Deseo. La acción es plana. El deseo es eterno. El deseo no satisfecho es un animal enjaulado. Alguien aún más grande dijo : la vida es deseo. Y yo, por entonces, no entendía nada. Deseo. Deseo es un universo atrapado en 5 letras. Deseo.
De La Tierra a La Luna y vuelta.


Debería abrir el mueble bar, me mira impaciente. O tal vez debería minimizar y dejar de disfrutar con este repicar pero a quien quiero engañar, es tan placentero. Deseo. Iré al mueble bar, narraré cada una de estas palabras inconexas.

Deseo. Mis ojos se han movido de una manera extraña. Un mareo. Tal vez la ansiedad de desnudarme sin miedo. No del todo. Aún falta una última página.

Querido Diario, ahora sí sé la hora 22.52. El mueble bar definitivamente me llama. No tardo nada.

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23.01

La vida.
El mueble bar estaba lleno. Una barbacoa que terminó a medias el verano pasado dejó suficiente bebida como parar morir esta noche. No será necesario. Amo demasiado la vida y este (el que parece ser el primer) día de verano.
Bajo el brillo de la pantalla.
La mitad de la casa duerme.
Mi hermana divaga en el piso de abajo. Hace las maletas para su viaje a Perú.

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Ahora se oye a una niña, o un niño, no lo tengo claro en el chalet que fue de Patricia. Tal vez el de al lado. Otro ladrido, otra respuesta débil.

Pero hablemos de ti y de mi. De la Torre Eiffel, de aquel verano del 71 cuando creía que todo sería perfecto.
Perfecto.
Perfecto.
"Me perdió mi ego saben, y son los demás con perspectiva los que dicen que me equivoqué."

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Leí que hacer meditación 20 minutos al día me ayudaría a encontrar mi yo interior.
Tal vez este ejercicio sea algo parecido. Mis 20 minutos de teclear.
Los ladridos han aumentado, pero siempre a lo lejos. Los grillos no han parado en ningún momento y los niños disfrutan de este trasnoche estival.

Empieza agosto. ¿Qué quiero de mi en agosto?


(escribo y borro la lista demasiadas veces, desde luego mis objetivos no están definidos, esta etapa de creatividad y apatía está durando demasiado, pero por otro lado, creo que necesito respirar para ver las cosas con perspectiva y saber realmente a donde quiero ir. ¿A donde quiero ir? ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué será de mi cuando acabe la tesis? ¿Quien quiero ser? )


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A veces uno nunca repara en las cosas que tiene realmente cerca. Las realmente importantes.
Echo de menos a mi abuelo. Echo de menos sus consejos. Y si él estuviera aquí me diría exactamente lo que debo hacer. Él sería el faro que guiaría esta duda.
Hoy, sobre la repisa, deje de obviar una foto que siempre veo pero nunca miro. La he cogido. La he llevado a la luz. La he mirado de cerca. He vuelto a ver su rostro. Lo he recordado. Aunque pasen 17 años. Parece que (no) fue ayer.
Él sabría decirme. James, tú sabes lo que yo te enseñado. No saques la reina tan rápido. Domina el centro del tablero. Hazte fuerte ahí. No sacrifiques tus caballos. Ellos son más valiosos que los alfiles. Sé paciente. Juega con tranquilidad. Retén por un instante ese impulso vital que te eleva.
Creo que de algún modo él esta leyendo estas palabras. Creo que de algún modo por extraño que parezca está a mi lado. Y creo que...

El sabría lo que decirme.


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Una madre y su hijo pasean a su perra "Alaska". Hoy la gente no duerme. Todos pasean y hablan. Otros se cruzan y un padre enseña a sus hijos quien era John Wayne.

Creo que debería beber de mi copa. Darme 20 minutos. Mirar a la estrellas y disfrutar de esta noche de verano que tanto necesito.

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PD: Curiosamente no veo La Luna, debe estar escondida, esperando mi vuelta.

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